Uno no tiende a cuestionarse hasta que las cosas suceden y luego las piensa, desfragmente, analiza, comprime, desbloquea y vuelve a analizar. El cuestionarse es siempre positivo, desde mi punto de vista, o al menos creo que que puede traer algo más productivo que dejar las cosas volando y perdiéndose en el aire, porque entre el pensamiento y la química van desapareciendo y queda todo inconcluso.
Y nos cuestionamos. Cuestionamos las acciones, lo que fue y lo que; qué estuvo bien o qué estuvo mejor, incluso lo que estuvo mal, los excesos, los tiritones vocales y esas cosas que uno no piensa hasta un rato después, hasta el otro día, o quizás un mes después. Todo dependerá de la capacidad
de las personas.
Entonces pensamos y nos preguntamos, precisamente anoche, antes de decirnos adiós por algunos días...¿Será que me excedí yo en algo? ¿Se pasó del límite? Esas eran las preguntas más frecuentes sobre uno de esos días; días de aquéllos en que vi esa serie divertida que dan en la noche por última
vez. Eso es parte de mi sentimentalismo extremo, es mi culpa, porque me acostumbré a verla en el sofá con él, en Santiago, cuando me reía despacito por si se había dormido y me abrigaba con el brazo rodeándome el cuello y su mano en mi cara. Ahora no prendo la tele a la una, porque no está.
"Uno sólo llega hasta donde el otro permite"
Es como decir que la libertad de uno termina cuando comienza la del otro, pero en este caso es distinto. Nadie bloquea ni limita la libertad de nadie, sólo son acciones que pasan y que quedan. Es que hay cosas que no se controlan y por muy poco tiempo que haya entre una cosa y otra, sólo se
sucede lo que debe ser. Quizás uno piensa en qué va a pensar el otro, si le estaré coartando el espacio o algo como eso, y no.
Sé que controlo mis acciones hasta cierto punto, y sé también que no me dejo influenciar, es más, mayoritariamente por no dejarme influenciar me gano el mal rollo de los manipuladores, pero me importa tan poco que se corta el tema. El caso final es que debería saber desde ahora y para el resto del tiempo que yo soy la única dueña de mis acciones, de lo que YO quiero y de lo que no. Entonces, todo lo que pase, pasó o pasará será por plena desición mía, por lo que no hay un límite establecido entre lo que podemos decir y hacer tú o yo, ni ahora ni después.
Eres libre de llegar hasta donde quieras, porque está la completa autorización para que lo hagas, sin dejar en desnivel lo que quiera yo. En fin, el asunto es que puedes tener la conciencia tranquila, porque todo lo vivido contigo ha sido genial, y te amo.
dimarts, 13 de febrer del 2007
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