dilluns, 19 de febrer del 2007

[...]

No sé por qué, o tal vez si sé, pero siento que algunas veces me abandonas. Siento que en ocasiones soy lo último en tu lista de prioridades; y he llegado a sentirme sola, angustiada, llorosa y ansiosa. He estado comiendo más de lo normal, pero no tengo hambre ni el 50% de las veces, y me siento mal, y lloro, pero no sé qué más hacer.

¿Cómo quitarte el derecho a hacer tu vida? No puedo, lo sé, pero soy tu "niñita chiquitita". Soy yo, tu "pollo con pecas", ¿me ves? No creo ser invisible de un día para otro, porque no lo soy; porque sé que me extrañas, lo dices y lo siento; pero es tu escudo, tu maldito escudo. Dices que hay que distraerse para no echar de menos, ¿en qué mundo estás, mi amor? Mírame, mírame un vez y date cuenta de cómo estoy.

Es cierto que tengo un poco de culpa. Claro, me pasa por desorganizada, yo iba a verte hace dos semanas y no pude, ¿por qué? ¡sabemos por qué! El sucio dinero lo controla todo y yo no puedo viajar, ni tú, que tienes cosas que hacer y yo lo entiendo. Siempre entiendo todo, soy tan comprensiva, es mi mayor virtud y mi peor defecto. Me juega en contra la mayoría de las veces, pero ¿a alguien le importa lo que me juega en contra? No, a nadie. Sigamos.

Te amo, lo sabes. Me amas, lo sé, lo tengo claro, como tengo claro que no me lo dices con frecuencia porque sufres y te sientes mal. Yo entiendo, Diego, siempre entiendo. Puedo callar y evitarte una noche de insomnio, que prefiero tenerlas yo antes de saber que no estás bien, porque te amo desde que sé que mi corazón late, desde que sé para qué me sirve el útero...incluso te amo desde mucho antes de conocerte, porque te soñaba, ¿sabías eso?, ya era hora que te enteraras.

¿Qué es lo que no funciona? Dime, por favor. Quiero saber por qué me angustio, por qué a veces tomas todo de forma tan simple y yo me ahogo en un vaso de agua, ¿dónde quedó mi cable a tierra? ¡Mierda, lo perdí! ¿Dónde? No sé. Debe haber quedado en el 202 del edificio rosado, en Miguel Claro, cerquita de Bilbao, ¿te acuerdas? Yo estaba nerviosa, pero te tenía a ti abrazándome fuerte, y había viento, y yo con tu camisa morada, porque se me congelaron las pechugas desnudas y tú fumabas por la ventana. Yo te veía y no quería salir de ese momento nunca...Ahí perdí un poco la cabeza, no sé por qué, ni tú lo sabes.

Y me mirabas tanto a los ojos que me apretaba el estómago. Yo quería que te quedaras, y tú querías quedarte, pero no podías...Otra vez fui comprensiva; me dejaste tu camisa, y dormí con ella toda la noche, con tu olor pegado en toda mi piel, feliz, porque vendrías a buscarla mañana (que era miércoles) y veríamos "El perfume" abrazados en el sofá.

Yo siempre intento hacerte feliz, ¿sabes? Todo el tiempo pienso en qué te haría más feliz a ti, en qué sería lo mejor para los días que podemos vernos. Cine o playa, cena o vino blanco...y así, pensando, se me van minutos y horas en las que podría hacer cualquier cosa, pero te prefiero a ti, a ti, ¿lo entiendes?

Ahora estoy angustiada, voy a llorar, me duele la cabeza, tengo insomnio. Cuando logro dormir tengo pesadillas, estoy celosa, ¡celosa, yo! Eso era algo casi imposible, pero siento celos de ellos, de todos, de tus compañeros de banda, de tus amigos, de tus hermanas, de tu madre...siento celos de los que pueden verte un minuto todos los días, de los que pueden intercambiar momentos mientras yo estoy contando los días para verte. Es injusto, ¿no ves?, pero nadie dijo que la vida era justa, y acá estoy yo, con mis Kleenex y un cigarro.

Te echo de menos, te quiero acá, quiero que me digas que no soy lo último de tu vida. Quiero DEMOSTRACIONES, no quiero exigir, pero lo estoy haciendo, porque estoy sensible y en 4 días me va a llegar, ya sabes, la "odiosa", sí, ella. Necesito tu voz, necesito un beso de buenas noches, unos mimos y tus dientes en mi nariz. Me siento mal porque te necesito, me siento mal porque no me has llamado, porque estás ocupado y lo sé, ¡yo siempre entiendo!

Tengo náuseas, tengo lágrimas...Te extraño.